La diabetes tipo 2 es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en el mundo y, al mismo tiempo, una de las que más tiempo puede pasar desapercibida. A diferencia de otras patologías que suelen manifestarse de forma brusca y evidente, la diabetes tipo 2 se desarrolla de manera progresiva durante años. En muchos casos, los cambios que experimenta el organismo son tan graduales que la persona los atribuye al estrés, al envejecimiento, al exceso de trabajo o simplemente al ritmo de vida cotidiano. Sin embargo, detrás de síntomas aparentemente insignificantes puede esconderse una alteración metabólica que, si no se detecta a tiempo, puede provocar complicaciones graves en el corazón, los riñones, los ojos, los nervios y los vasos sanguíneos.
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